Podemos No Ser Machistas

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Desde la creación de Podemos, un grupo de machistas encubiertos está intentando avalar un círculo propio para luchar contra las políticas de Equidad.

Los autores de este grupo niegan la existencia de muchas de las discriminaciones sociales que enfrentamos las mujeres, y por tanto, consideran que la discriminación positiva, el sistema de cuotas o la ley integral de la violencia de género los discriminan a ellos.

El grupo de “Igualdad Efectiva” aunque nunca ha conseguido ser avalado por Podemos, está sin embargo usando la imagen de la organización y haciendo uso de contactos a otros círculos y del lobby interno para hacer proselitismo por la derogación de medidas positivas que intenten reducir la discriminación/violencia que sufrimos socialmente las mujeres por serlo, como la ley integral de violencia de género (LIVG)

Hoy en día, en España, solo se denuncian entre un 20 y un 30% de las agresiones cometidas por razón de género.

De todas ellas solo entre el 20% y el 22% de los agresores de violencia de género en el ámbito doméstico/relaciones íntimas acaban condenados. Es decir, entre el 78% y el 80% de los casos de violencia de género que se denuncian quedan impunes.

Por otro lado, que la denuncia presentada acabe archivada o con resultado de absolución no significa que la situación de maltrato no exista o que la denuncia sea falsa: significa que son situaciones muy difíciles de demostrar y que los jueces exigen pruebas incontestables.

Las mujeres víctimas de violencia de género en el contexto íntimo suelen sufrir de media entre cinco y ocho años de maltrato antes de decidirse a abandonar a su maltratador. De ellas, muy pocas llegan a denunciarlo y cuando lo hacen, no siempre se realiza una correcta valoración del riesgo que corren por parte de la policía.

La violencia de género en las relaciones íntimas consta de cuatro aspectos:

  • Violencia psicológica
  • Violencia económica
  • Violencia sexual
  • Violencia física

La más evidente, la más fácil de demostrar y la que activa de inmediato los protocolos de atención a la víctima de maltrato, es la situación de violencia física, pero esa es tan solo una pequeña parte de todo el espectro.

Recordemos que la última víctima de asesinato machista por «su compañero sentimental» había denunciado 20 veces sin atención suficiente a su protección por parte de las autoridades. En el último año, 12 de las mujeres asesinadas habían denunciado a sus respectivas exparejas y por parte de la policía no se hizo una correcta valoración del riesgo al que estaban expuestas y por lo tanto no se les dio protección.

Cerca del 80% no llega a denunciar nunca su situación, por diversos motivos, entre los que más se suelen mencionar:

  • No quieren «arruinarle la vida» a su maltratador. Aún siguen pensando más en las necesidades de su maltratador que en las suyas propias
  • No quieren que su maltratador acabe en la cárcel.
  • Sienten miedo y/o vergüenza de exponer ante desconocidos las agresiones que han sufrido.
  • Piensan que nadie las va a creer, se van a ver cuestionadas o incluso las acusarán a ellas de aprovechadas y de querer hundirle la vida a su ex-pareja por despecho.
  • Quieren terminar cuanto antes con su situación vivida, olvidar el maltrato y rehacer sus vidas. Revivir todo el maltrato sufrido es una experiencia traumática.
  • Desconfían en la justicia, que no les pone fácil denunciar y las deja desprotegidas exigiéndoles un nivel probatorio en sus denuncias que debería ir aparejado de un mayor apoyo por parte de la fiscalía, que se supone que tiene la obligación de perseguir este tipo de delitos de oficio.

En el ciclo de la violencia de género, son frecuentes los momentos en los que la víctima toma la difícil decisión de abandonar a su maltratador, pero le acaba perdonando. Lo que hace aún más difícil para las víctimas salir de esa espiral destructiva.

Aunque como en cualquier otro delito existen denuncias falsas, las denuncias falsas por violencia de género en relaciones íntimas son un 0,01% del total, según el Consejo General del Poder Judicial. (Fuente: Memoria de la Fiscalía General del Estado de 2012, citada por ejemplo aquí, en el diario ABC). 

Hay muchas menos denuncias falsas por violencia de género que en otros delitos, como por ejemplo los robos; además, los delitos por violencia de género y los delitos contra la libertad sexual son dos tipos infradenunciados, esto es, se denuncian muchos menos de los que se cometen (40-45% del total), lo que implica aún más impunidad, amparo social y también legal para los agresores.

Al contrario de lo que el pseudocírculo de Igualdad Efectiva nos quiere hacer creer, más que una epidemia de denuncias falsas, los datos arrojan una situación de impunidad frente a delitos de género; no solo en la relativa impunidad que tienen los agresores a sus parejas, también en otros casos de violencia de género como en las violaciones, que se producen a razón de cuatro al día en España (según los datos del Ministerio del Interiory de los que menos del 10% acaban en condena para el violador.

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Por lo tanto, lejos de lo que sostiene el pseudocírculo Igualdad Efectiva Podemos, estamos ante una situación de impunidad ante violencia por razón de género, y no a la inversa, situación que ha mejorado un poco solo gracias a la aprobación de la LIVG.

El pseudocírculo Igualdad Efectiva también sostiene que los presupuestos del Estado benefician de manera discriminatoria a las mujeres. Algo rotundamente falso, ya que más del 60% del presupuesto estatal tiene como beneficiarios a hombres (cultura, empresas, políticos, deporte, jubilaciones —por cada 100 euros que recibe un jubilado, una mujer recibe 60 euros). Si hay alguna discriminación de género en el uso de los fondos públicos, se produce en que se destinan más a los hombres. La mal llamada «discriminación positiva» solo ha venido a intentar reparar un poco ese desequilibrio tan grande en el reparto de los recursos públicos entre hombres y mujeres.

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Entender, visibilizar e intentar revertir la discriminación hacia las mujeres no es una «ideología de género» como describe el pseudocírculo Igualdad Efectiva. Igual que luchar contra el racismo no es una ideología de raza. Son derechos humanos.

A pesar de que lo ideal, para acabar con la lacra de los asesinatos machistas, sería mejorar, ampliar y profundizar la LIVG (tal y como ya se registra en el Convenio de Estambul), el pseudocírculo de Podemos Igualdad Efectiva está llamando a manifestaciones por la derogación de esta ley.

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La Ley Integral contra la Violencia de Género (LIVG) de 2004 fue aprobada por unanimidad en el Parlamento.

  • Antes del 2004, la situación de la mujer víctima de violencia de género era realmente precaria. Con la legislación anterior, cuando una mujer acudía a comisaría a denunciar que sufría maltrato por parte de su pareja, en comisaría le tomaban la denuncia y a ella la enviaban de vuelta a su casa con el maltratador. Ahora si una mujer denuncia estar sufriendo maltrato por parte de su pareja, y la policía valora que su situación es de riesgo extremo, puede obtener rápidamente una orden de alejamiento para su agresor, abandonar su vivienda habitual y acogerse a una vivienda tutelada para evitar que su maltratador dé con ella.
  • Antes del 2004, tras denunciar a su agresor una mujer debía esperar varios años a que se celebrara el juicio debido a la saturación de los juzgados y a que no existían juzgados especiales de violencia de género. Y una vez el juez dictaba sentencia, cuando había resolución condenatoria (que no siempre), el agresor se encontraba con una condena por una falta de lesiones y una multa, sin pena de cárcel (o con cárcel durante unos pocos meses si ya había sido condenado antes) y sin orden de alejamiento durante todo este tiempo. 
  • Antes del 2004, si en un contexto de convivencia con un agresor, él amenazaba de muerte a su víctima y esta temiendo por su vida decidía denunciarlo, la respuesta de las autoridades consistía en decir que hasta que no consumara su amenaza no podían hacer nada, no podían tomar medidas de protección, no podían dictar orden de alejamiento, no podían detenerle. Nada. La situación de las víctimas antes de la LIVG era de absoluta desprotección. 

Quienes quieren derogar la LIVG son precisamente aquellos interesados en volver a la situación de impunidad anterior, en la que podían agredir y amenazar de muerte, y como mucho se enfrentaban a una leve sanción económica, a penas de cárcel irrisorias que no llegaban a cumplir, y a seguir agrediendo, amenazando e intimidando a sus víctimas.

Por suerte, esta situación ha cambiado con la aprobación de la Ley Integral contra la Violencia de Género. Y es por eso que nos planteamos con alarma que las únicas personas que podrían estar interesadas en la derogación de la LIVG serían los maltratadores/acusados de agresión, ya que ninguna otra persona podría tener interés alguno en que no se persiga un delito. 

El maltrato doméstico/en relaciones íntimas existe también de mujeres hacia hombres, pero la LIVG no supone que estas situaciones queden desamparadas legalmente. Establece otros mecanismos y otras medidas para situaciones que son diferentes. Luchar contra los accidentes laborales no implica dejar de luchar contra los accidentes automobilísticos, como luchar contra la violencia de género no implica que la violencia doméstica (las agresiones de mujeres hacia hombres, de mujeres hacia los hijos o entre parejas homosexuales) queden impunes: tan solo las herramientas que prevee la ley para estos casos son diferentes, igual que para luchar contra los accidentes automobilísticos la ley prevee un tipo de sanciones y para luchas contra los accidentes laborales prevee otros. Para luchar contra realidades distintas se deben emplear armas distintas, y siempre las adecuadas a cada contexto. Es por esto que eliminar la LIVG con el pretexto de una igualdad mal entendida dejaría desprotegidas a las víctimas, impunes a sus agresores y significaría un paso atrás en la lucha por la igualdad.

La Ley Integral contra la Violencia de Género (LIVG) se ha creado para atender situaciones en que el maltrato doméstico/en relaciones íntimas interseca o se une a la violencia de género (que se produce de hombres/estado hacia mujeres en muchas situaciones como en violaciones, violencia estructural económica/laboral, acoso sexual y otras agresiones físicas y/o estructurales). Se creó porque cuando el maltrato doméstico/en relaciones íntimas (que pueden vivir tanto hombres como mujeres) interseca con la violencia de género (que es la violencia por la situación de discriminación social de las mujeres), esto es, se unen ambos factores en una relación de abuso, es especialmente mortífero, resultando en más de 45 asesinatos (según fuentes oficiales) en lo que va de año 2014 en España.

La LIVG atiende diferencialmente a las víctimas de maltrato doméstico más violencia de género, porque esa violencia tiene causas específicas y una problemática específica, que exige un tratamiento especial.

Pero es mentira, como sostiene este pseudocírculo, que esto discrimine a los hombres maltratados por sus mujeres, ya que el resto de las leyes atienden a las víctimas de otras violencias.

Las propuestas del pseudocírculo Podemos Igualdad Efectiva muestran, además, que las personas que lo componen carecen de un mínimo conocimiento técnico-jurídico para plantear reformas de ese calado.

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Así, en el punto 2 proponen que sean juzgados de Familia los que investiguen delitos, en el punto 3 demuestran no conocer la doctrina jurisprudencial sobre veracidad de los testimonios y en el punto 5 parecen ignorar que la denuncia falsa ya es un delito perseguible de oficio. En definitiva, una ignorancia completa de lo que existe y de cómo funciona el sistema.

En definitiva, por todo lo anteriormente expuesto, pedimos a Podemos (como organización) que actúe contra ese pseudo-círculo claramente machista.

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